lunes, 22 de noviembre de 2010

deseo de lluvia.

Ojalá se caiga el cielo y la lluvia bañe cada beso que no te di, cada minuto que no te miré, cada palabra que te pude haber dicho y no pronuncié.

Que me empape y se lleve cada caricia lenta, cada beso perfecto. Que me limpie tus manos y tu aroma que aún no me abandona.
Que lloren los ángeles por cada momento que fui feliz contigo y así se inunde la caja de cristal en la que guardo las sonrisas para ti, que se me inunde también la mente y el agua saque el recuerdo de tu sonrisa perfecta.
Que la corriente suba y se vuelva tan fuerte que arrastre tu va y ven de caderas, tu caminar sin ton ni son, que cambie tu rumbo aunque tu ya hayas decidido cambiar de dirección.
Que la lluvia se mezcle con mis lágrimas y se me ahoguen las ganas de pedir perdón por lo que soy para que te quedes un rato más, que se me ahogue el amor, que me ahogue yo en mis propios errores.
Que los truenos retumben en mis oídos y oculten el sonido de tu voz, que me ensordezcan para no moverme a la melodía de tus palabras.

Ojala se caiga el cielo y las gotas se aferren a tu ventana como yo me he aprendido a aferrar a tu espalda, ojala la insistencia del viento te recuerde a mis ganas de besarte y el frío de la lluvia te deje la necesidad de mi calor.

Ojalá se caiga el cielo y cuando todo acabe regreses a saltar en los charcos conmigo. Y aunque llueva de nuevo ojala vuelvas y hagas que la próxima tormenta sea mejor.

domingo, 7 de noviembre de 2010

recuerdos.

La conocí hace 12 años.

En la época en la cual lo más importante era quien salía primero del salón para comprar en el cafetín y poder desayunar y jugar durante todo el recreo. Ella era toda popular, siempre la reina del salón. Yo era una nómada del recreo, siempre en mi mundo, mirada baja, escondida en un libro nuevo cada semana.

Al principio me costó a integrarme a ese grupo de niñitas que pensaban en maquillarse y leían revistas de adolescentes, pero supongo que a esa edad nadie quiere sentirse diferente.

Eran esos días felices en los cuales no sabíamos quien era el presidente de la república y no nos interesaba saberlo aunque nos lo preguntaran en los exámenes.

Yo me fui adecuando a sus locuras y ella adaptando a mis silencios, unos años más que otros. Recuerdo que en sexto grado se hizo amiga de otra y se burlaban de mí siempre que podían, definitivamente uno de esos años que he borrado de mi memoria. Pero así fuimos, ella incluyéndome en sus trabajos porque sabía que yo nunca los hacía y yo feliz de no estar sola aunque no fuéramos del todo compatibles. Yo siempre con mi cabeza en las nubes fantaseando y ella siempre buscando la manera de probar las cosas científicamente. Yo leyendo Harry Potter y ella resolviendo ecuaciones. Así nos volvimos como hermanas, cuando por cosas de la vida su casa se convirtió prácticamente en mi casa y su madre en mi madre, excepto los fines de semana.

No hubo una travesura que no me supo cubrir, por mas que le molestaran mis comportamientos, aunque siempre me hacia saber que no aprobaba nada de eso. Siempre era ella la que me cubría. Yo con mi espíritu rebelde y soñador y ella con sus ganas rectas de seguir las normas y destacarse por su inteligencia. Siempre le dije que sería importante

Ella siempre me recordó que creía en mi cuando nadie más lo supo hacer. Fueron muchas lágrimas compartidas, desamores, conquistas, borracheras, rumbas, trasnochos estudiando. Fueron muchas veces las que llene de dibujos la pizarra acrílica de la oficina de su papá y ella la borró y me sentó para que estudiara o prestara atención a lo que me explicaba.

Cuando se graduó de bachiller le tenían que haber dado mi titulo también porque sin ella no se que hubiera sido de mi. Mi cupo universitario se lo debo a ella también.

Como toda amistad tuvimos nuestros altibajos, mil veces me molesté por estupideces, una vez hasta dejamos que un novio se metiera entre nosotras, aunque eso fue mas culpa mía que de ella. Más de una vez la vi devastada por tener que mudarse a la capital, guiada por las decisiones de otros, a aquella universidad de sifrinos, a vivir en una residencia de una religión rara.

Siempre me preguntaré si lo que aprendió en esa casa fue lo que creo el vacío que nos separó.

Cuando finalmente me vi obligada a contarle mi más grande secreto me reprocho todas las veces que la había visto desnuda y demás con golpes en broma que en el fondo se que eran en serio. Como si ella no supiera que era mi hermana mayor. No volvimos a tocar el tema por mucho tiempo. Nos veíamos pero ya no era lo mismo. Las veces que la fui a visitar dormí en el sillón o en el suelo, después de todos los años que pasamos durmiendo en una cama individual porque nos daban miedo las sombras del pasillo.

Las conversaciones se hicieron cada vez más escasas de cariño pero llenas de reproches e ignorancia. Ella nunca entendió y un día, cuando no pudo mas, me dijo lo que nunca pensé escuchar de ella. Le deseé suerte con su novio y sus nuevas amistades en esa capital que antes odiaba tanto y borré su número.

Hace ya más de un año de eso. ¿Será que se acuerda de mí? ¿Será que once años de amistad se borran así tan fáciles?

Yo me miento y pretendo no recordarla. Cuando mi familia me pregunta por ella alego que estamos ocupadas con los exámenes, que casi no tenemos tiempo de hablar, pero la verdad es que ya hace mucho que no me preguntan por ella... creo que habrán notado que ya no está en mi vida.

Hace no mucho alguien mencionó que ya debe de estar a punto de graduarse. Y yo la extraño. Me la imagino recibiendo su titulo toda chiquitica pero con su sonrisa inmensa, con su intelecto magnifico y me dan ganas de estar ahí para ella. Me dan ganas de ir a aplaudirle y decirle que todas las lágrimas valieron la pena, que ahora vuele y cumpla todos sus sueños. Me dan ganas de abrir la gaveta que tengo cerrada con todas nuestras fotos de bachillerato, con nuestras vivencias… y sentarme a recordar que aunque éramos piezas de dos rompecabezas distintos siempre estuvimos la una para la otra, siempre encontramos las maneras de acoplarnos, de ayudarnos.

Que mezquina la vida que nos mandó a jugar en juegos diferentes y luego me regreso al mismo tablero del principio, ese que tiene en cada casilla cada recuerdo de la hermana mayor que nunca tuve y siempre estuvo ahí. Que mezquina la vida que no le supo enseñar a ella que hay cosas que no importan cuando se trata de los amigos.

Que mezquina la vida que me hace llorar a veces en silencio cuando recuerdo que ella no me recuerda y que siguió con su vida. Que no estará allí para mi cuando yo reciba mi titulo, aunque me juró que estaría en primera fila porque ella creía en mi más que nadie.

Días atrás le escribí que siempre la recuerdo, que espero que este bien y las cosas le estén saliendo como quiere... Ni siquiera tengo su número. Me lo sé, como dicen los ingleses, “by heart”.

Fue la primera vez que le escribí desde esa conversación de un año atrás.

Ella no me contestó nada.

Y eso que la conocí hace 12 años.

jueves, 21 de octubre de 2010

Divagaciones #18; conversaciones.

-Ahora que harás con tu vida?
-Ahora? Hablas como si algo hubiera cambiado.
-Tu has cambiado.
(nos invadió un silencio incomodo, como de saber la verdad y querer negarla)
-Creo que mejor dormiré.
-Acéptalo, has cambiado. Tienes un blog que ha cambiado mas de nombre que el numero de decepciones en este año, vives en otra ciudad, manejas con la música a todo volumen para no escuchar tus pensamientos, le huyes a la felicidad como si fuera un campo minado.. y si no le huyes lo minas tu. Evitas mirarte al espejo. Te encierras después de las 11pm para no recaer en tus hábitos autodestructivos. Ya ni siquiera escribes porque sabes que a las letras no se les engaña. Laura, ¿que estas esperando? La vida es ahora. Preferiría verte golpearte contra la vida que verte así.. como sin vivir.
(por supuesto de tantas verdades ya nos habíamos vuelto un mar)
-Hay un CD que dejé de escuchar porque me recuerda a lo que era antes.
-¡¡DE ESO HABLO!! Laura, ¿donde estas?.  
-Yo estoy aquí. Con mi música a todo volumen, con mi miedo a ser feliz y despertarme. Poniéndome limites para evitar hacerme daño. Escribiendo solo lo que siento real. Estoy aprendiendo, ¿sabes? Aunque no lo parezca a veces, estoy comenzando a disfrutar el camino. Me estoy liberando de lo que era. Yo creo que me estoy reinventando. Avanzando. Pero estoy.

  
Si de algo estoy segura es de que aquí estoy.

dear stranger #2

Querida Extraña,

Sigo aquí preguntándome donde estás. Desde que te fuiste no se cuantas horas han pasado, no se cuantos minutos ni cuantos segundos, pero si se contar cuantos abrazos te pude haber dado o cuantas besos me hubieras podido robar, se contar que es una perdida de tiempo la distancia. Se contar que ha sido mucho.

He ido llenando los vacíos con tus palabras y tus letras y todo esto comienza a tener mucho mas sentido cuando tu estas, aunque no estés. He dibujado en mi mente la imagen de tu sonrisa y la veo en el público cada tanto para no olvidar sonreír yo, porque si hay algo que puede sacarme una sonrisa y hacerme olvidar todo a mí alrededor es tu sonrisa. Si hay algo que puede hacerme sentir segura y parada donde estoy es tu abrazo, tu calor, tu manera de sonrojarte cuando sabes que te estoy viendo porque me encanta verte. La verdad es que comienzo a preguntarme como seria dibujar tu sonrisa en papel; difuminar cada sombra y resaltar cada luz... y si pudiera lograr eso entonces tal vez podría apuntar más alto... Tal vez podría dibujarte felicidad para que la lleves en el bolsillo, o un camino de regreso a mí que no sea tan largo ni tan tortuoso. Si pudiera dibujar así tal vez podría dibujarte a mi lado un rato más.
No hace mucho que me aventure a llamarte imposible y ahora eres real, desafiando entonces mi noción de lo imposible. ¿Será que vivir en otros planetas ahora sea posible? ¿Será que volar se puede lograr? Tal vez contigo se pueda.

Atentamente,
Verónica.

martes, 5 de octubre de 2010

sei.

Recuerdo cuando no hace mucho eras puros consejos sobre situaciones sin solución, imparcialidad, eras acciones cuidadosas, medidas. Eras demasiado y yo tan poco, o tu tan poco y yo demasiado, quien sabe?

Eras puras letras y zapatos lanzados por errores de cálculo del pasado que revuelven el presente, y ahora hasta cuando no estas sabes como robarme las letras y el aliento. Ahora eres una apuesta ambas por saber del pasado y querer un futuro diferente.

Eras reclamos de amistad y confianza en noches de alcohol, miradas rebuscadas, sonrojadas, robadas, esquivadas, de esas que no se lanzan solo por que si y ahora eres la comodidad de acostarme a mirar tus ojos y acariciar la blancura de tu perfil, las miradas de cariño correspondido que podrían evitarse pero se sienten necesarias, justas.

Eras así pues, confesiones de secretos nunca contados, todas las malas acciones claras para ser sinceridad, sin juzgar por ser verdades de ambas partes. Ahora te has vuelto secretos en común, sinceridad para no dañar, sin juzgar para seguir adelante.

Eras la ironía de lo que siempre quise y nunca me atreví a soñar por miedo a fracasar en la búsqueda, parada frente a mi, musa de otras letras, atada a otros labios. Aun eres ironía, de poder llamarte mi musa y no tener letras para contarte, de ser destinataria de tus besos y no siempre estar para recibirlos, ironía al fin.

Eras imposible y ahora de la nada estas aquí y eres tan real como tu aroma, como todos los cafés y cada cigarrillo tuyo que significa dos míos, como los 120 colores para dibujarnos el presente y colorearnos una historia…

Ahora eres.

Eres la simplicidad de una caricia, la necesidad de un beso, las canciones a todo volumen, los kilómetros recorridos, los que nos faltan por recorrer, los amigos conocidos, los que siempre querré conocer, el color del amanecer si es muy naranja o el del atardecer si es muy morado, los sueños a corto y largo plazo, el tiempo que corre mas lento si estoy en tus brazos, las charlas que los extraños escuchan fuera de contexto, las sonrisas cómplices, los tonos de azul de la noche.. la luna que a veces es perfecta para mi.. para poder regalártela..

La lluvia…

Simplemente eres.

sábado, 25 de septiembre de 2010

ganas.

Tengo ganas.. De tus besos, bajo la lluvia, largos, cortos y todos los que me faltan por conocer. Ganas de perderme en tu mirada donde a veces me veo reflejada, ganas de dormir con tu perfume en el aire.
Sobre todo tengo ganas de crear desde cero, así como vamos.. Jugando a que el destino me cumple mis deseos y no son casualidades. Perdiéndonos entre sabanas para nada mas hablar y contar historias sobre mentiras y verdades.
Y la verdad es que no se a donde vamos, ni siquiera se a donde voy, pero tengo ganas de ir contigo.
Me antoje de ti y tengo ganas de que te antojes de mi, para jugar a que el mundo es mejor cuando estamos juntas y el cielo es de ese azul oscuro perfecto solo porque ese es el que a mi me gusta. Para cambiarte la vida y mostrártela de mi lado, con mis cambios, con mi escenario, con mis líneas y asomarme al tuyo para ver de donde sacas esa paciencia que tanto me harta y a la vez me cautiva, donde guardas la caja de todas las sorpresas que me quieres dar y yo se arruinar.

Tengo ganas de pedirte que regreses una y otra vez.
Tengo ganas, de verdad, de dejar atrás las historias pasadas y mirar al frente. 

Y al final, simplemente… Tengo ganas de ti.

viernes, 10 de septiembre de 2010

dear stranger.

Querida extraña:

Desde hace unos días he querido comentarte lo irónico que es el hecho de que nos encontremos en esta situación ahora, después de todas esas historias y amores distintos que hemos alcanzado. Disculpa si a veces dejo que el alcohol cuente esas cosas por mi, yo se que siempre ando diciendo que la vida es para disfrutarla pero... hay cosas que no son tan faciles de decir, creo que tu tambien lo sabes.

A veces siento que te conozco, como esa discusión entre alcohol donde sentí que eras demasiado tú y me deje ser demasiado yo, como en ese café que gastamos hablando de historias ajenas (o tal vez no tanto) a lo que vivimos ahora. Otras veces siento que no se nada de ti. Me gustaría preguntarte, querida extraña, ¿Qué te gusta de la vida?, ¿Disfrutas el café?, ¿solo o con leche?, ¿invierno o verano? O tal vez otoño. ¿Te gusta que tomen de la mano? Y mil tonterías más, incluyendo: ¿disfrutas tanto mirar mis ojos como yo disfruto perseguir tu mirada?

Tal vez me gustaría saber que sentiste durante toda esa película infinita, o que te impulso a hacerme pedir un deseo, que sentiste bajo la lluvia cerca de mí, después de ese beso que se convirtió en dos o tres. Tal vez intento descubrir porque corriste detrás de mi y me besaste en plena calle antes de irte y yo irme sin mirar atrás.

Tengo tantas preguntas en mi cabeza. TANTAS. Pero te prometo querida extraña, que solo llenare los vacios con tus respuestas. Solo esperare un rato ante la puerta de todo lo que hacemos y sabemos que esta mal, aunque se sienta bien. Y si no vuelves, NO, y si no volvemos a ese momento bajo la lluvia, a ese beso de despedida, cuando vuelvas a escuchar esta canción deja que te lleve a esta carta sin sentido de un algo sin nombre.. Y recuerda lo irónico de todo lo que ocurrió y solo quedará en nuestras memorias.

Recuerda lo cerca que queda el fin del mundo.

Y sonríe, porque se que yo lo haré.

atentamente,
Verónica.