Querida Extraña,
Sigo aquí preguntándome donde estás. Desde que te fuiste no se cuantas horas han pasado, no se cuantos minutos ni cuantos segundos, pero si se contar cuantos abrazos te pude haber dado o cuantas besos me hubieras podido robar, se contar que es una perdida de tiempo la distancia. Se contar que ha sido mucho.
He ido llenando los vacíos con tus palabras y tus letras y todo esto comienza a tener mucho mas sentido cuando tu estas, aunque no estés. He dibujado en mi mente la imagen de tu sonrisa y la veo en el público cada tanto para no olvidar sonreír yo, porque si hay algo que puede sacarme una sonrisa y hacerme olvidar todo a mí alrededor es tu sonrisa. Si hay algo que puede hacerme sentir segura y parada donde estoy es tu abrazo, tu calor, tu manera de sonrojarte cuando sabes que te estoy viendo porque me encanta verte. La verdad es que comienzo a preguntarme como seria dibujar tu sonrisa en papel; difuminar cada sombra y resaltar cada luz... y si pudiera lograr eso entonces tal vez podría apuntar más alto... Tal vez podría dibujarte felicidad para que la lleves en el bolsillo, o un camino de regreso a mí que no sea tan largo ni tan tortuoso. Si pudiera dibujar así tal vez podría dibujarte a mi lado un rato más.
No hace mucho que me aventure a llamarte imposible y ahora eres real, desafiando entonces mi noción de lo imposible. ¿Será que vivir en otros planetas ahora sea posible? ¿Será que volar se puede lograr? Tal vez contigo se pueda.
Atentamente,
Verónica.
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