La conocí hace 12 años.
En la época en la cual lo más importante era quien salía primero del salón para comprar en el cafetín y poder desayunar y jugar durante todo el recreo. Ella era toda popular, siempre la reina del salón. Yo era una nómada del recreo, siempre en mi mundo, mirada baja, escondida en un libro nuevo cada semana.
Al principio me costó a integrarme a ese grupo de niñitas que pensaban en maquillarse y leían revistas de adolescentes, pero supongo que a esa edad nadie quiere sentirse diferente.
Eran esos días felices en los cuales no sabíamos quien era el presidente de la república y no nos interesaba saberlo aunque nos lo preguntaran en los exámenes.
Yo me fui adecuando a sus locuras y ella adaptando a mis silencios, unos años más que otros. Recuerdo que en sexto grado se hizo amiga de otra y se burlaban de mí siempre que podían, definitivamente uno de esos años que he borrado de mi memoria. Pero así fuimos, ella incluyéndome en sus trabajos porque sabía que yo nunca los hacía y yo feliz de no estar sola aunque no fuéramos del todo compatibles. Yo siempre con mi cabeza en las nubes fantaseando y ella siempre buscando la manera de probar las cosas científicamente. Yo leyendo Harry Potter y ella resolviendo ecuaciones. Así nos volvimos como hermanas, cuando por cosas de la vida su casa se convirtió prácticamente en mi casa y su madre en mi madre, excepto los fines de semana.
No hubo una travesura que no me supo cubrir, por mas que le molestaran mis comportamientos, aunque siempre me hacia saber que no aprobaba nada de eso. Siempre era ella la que me cubría. Yo con mi espíritu rebelde y soñador y ella con sus ganas rectas de seguir las normas y destacarse por su inteligencia. Siempre le dije que sería importante.
Ella siempre me recordó que creía en mi cuando nadie más lo supo hacer. Fueron muchas lágrimas compartidas, desamores, conquistas, borracheras, rumbas, trasnochos estudiando. Fueron muchas veces las que llene de dibujos la pizarra acrílica de la oficina de su papá y ella la borró y me sentó para que estudiara o prestara atención a lo que me explicaba.
Cuando se graduó de bachiller le tenían que haber dado mi titulo también porque sin ella no se que hubiera sido de mi. Mi cupo universitario se lo debo a ella también.
Como toda amistad tuvimos nuestros altibajos, mil veces me molesté por estupideces, una vez hasta dejamos que un novio se metiera entre nosotras, aunque eso fue mas culpa mía que de ella. Más de una vez la vi devastada por tener que mudarse a la capital, guiada por las decisiones de otros, a aquella universidad de sifrinos, a vivir en una residencia de una religión rara.
Siempre me preguntaré si lo que aprendió en esa casa fue lo que creo el vacío que nos separó.
Cuando finalmente me vi obligada a contarle mi más grande secreto me reprocho todas las veces que la había visto desnuda y demás con golpes en broma que en el fondo se que eran en serio. Como si ella no supiera que era mi hermana mayor. No volvimos a tocar el tema por mucho tiempo. Nos veíamos pero ya no era lo mismo. Las veces que la fui a visitar dormí en el sillón o en el suelo, después de todos los años que pasamos durmiendo en una cama individual porque nos daban miedo las sombras del pasillo.
Las conversaciones se hicieron cada vez más escasas de cariño pero llenas de reproches e ignorancia. Ella nunca entendió y un día, cuando no pudo mas, me dijo lo que nunca pensé escuchar de ella. Le deseé suerte con su novio y sus nuevas amistades en esa capital que antes odiaba tanto y borré su número.
Hace ya más de un año de eso. ¿Será que se acuerda de mí? ¿Será que once años de amistad se borran así tan fáciles?
Yo me miento y pretendo no recordarla. Cuando mi familia me pregunta por ella alego que estamos ocupadas con los exámenes, que casi no tenemos tiempo de hablar, pero la verdad es que ya hace mucho que no me preguntan por ella... creo que habrán notado que ya no está en mi vida.
Hace no mucho alguien mencionó que ya debe de estar a punto de graduarse. Y yo la extraño. Me la imagino recibiendo su titulo toda chiquitica pero con su sonrisa inmensa, con su intelecto magnifico y me dan ganas de estar ahí para ella. Me dan ganas de ir a aplaudirle y decirle que todas las lágrimas valieron la pena, que ahora vuele y cumpla todos sus sueños. Me dan ganas de abrir la gaveta que tengo cerrada con todas nuestras fotos de bachillerato, con nuestras vivencias… y sentarme a recordar que aunque éramos piezas de dos rompecabezas distintos siempre estuvimos la una para la otra, siempre encontramos las maneras de acoplarnos, de ayudarnos.
Que mezquina la vida que nos mandó a jugar en juegos diferentes y luego me regreso al mismo tablero del principio, ese que tiene en cada casilla cada recuerdo de la hermana mayor que nunca tuve y siempre estuvo ahí. Que mezquina la vida que no le supo enseñar a ella que hay cosas que no importan cuando se trata de los amigos.
Que mezquina la vida que me hace llorar a veces en silencio cuando recuerdo que ella no me recuerda y que siguió con su vida. Que no estará allí para mi cuando yo reciba mi titulo, aunque me juró que estaría en primera fila porque ella creía en mi más que nadie.
Días atrás le escribí que siempre la recuerdo, que espero que este bien y las cosas le estén saliendo como quiere... Ni siquiera tengo su número. Me lo sé, como dicen los ingleses, “by heart”.
Fue la primera vez que le escribí desde esa conversación de un año atrás.
Ella no me contestó nada.
Y eso que la conocí hace 12 años.
8 comentarios:
hahahah . No se si decir que me suena adorable o a reclamo eso de :
Y eso que la conocí hace 12 años " .
Buenas líneas , saludos.
La verdadera amistad es aquella que esta contigo en todo momento, para apoyarte, tanto en los buenos como en los malos momentos.. si, es triste perder a alguien tan valioso, que se olvide de todas esas experiencias juntas.. que tan solo pase la pagina e ignore toda esas historias juntas.. como si nunca hubieses existido. algún día se dará cuenta de lo que perdió.. y seguro ya sera muy tarde. Vive, sigue adelante, cosas mejores encontraras en el camino..
"Que mezquina la vida que no le supo enseñar a ella que hay cosas que no importan cuando se trata de los amigos"
Me dejas un amargo sabor a nostalgía, y una sensación de injusticia
:(
Un beso guapa
"me juró que estaría en primera fila porque ella creía en mi más que nadie"
Hace casi un año atrás, me juró lo mismo, una amiga, como la tuya. Ella me decia que creía en mi mas que nadie...el tiempo nos separó, y ella prefirió interponer sus problemas ante la amistad. Es loco pensar que si alguien jura esas cosas, no va a desaparecer.
Sigue adelante, que las verdaderas amistades, no reprochan las veces que compartieron la cama de pequeñas. Solo lo acepta.
Saludos.
Wow... =/! Hay amistades que no necesitan de 12 años para que duren...
:)
La amistad verdadera perdura en el tiempo, no tiene tiempo... acepta y perdona....
Es mi primera visita... y espero volver a menudo...
un abrazo.
JALE
Te vi por primera vez hace casi 2 años.. Hace 1 año somos amigas.. Y no necesito mas tiempo para amarte mas de lo que te amo,eres mi hermana.. Formas parte de mi vida como yo espero formar parte de la tuya.. Y se q las palabras se las lleva el viento,y muchas veces no sirve de nada jurar cosas q no haras.. Pero yo te juro q yo SI VOY A ESTAR EN PRIMERA FILA.. Aplaudiendo tus triunfos,tu victoria ante la vida.. Y viendote crecer como persona y como profesional.. Creeme! Yo estoy contigo.. Hoy y siempre.. Ni distancias ni problemas me alejaran de ti..
Aunq no lo seas de sangre,eres mi hermana de corazon.. Y siempre sera asi..
Te AmoOo.. Valeria!
Chama... Que hermosa.
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