No me sentaré esperar que pasen las primaveras por tu vida y el tiempo y los fracasos te den sabiduría. Aunque confieso que mi sueño escondido es un futuro contigo.
No lo haré.
No me quedaré jugando con las nubes, a ver si te das cuenta de que te puedo traer al cielo conmigo, mientras tu en la tierra juegas con los restos de la humanidad sin nosotras, sin siquiera recordar mi nombre o mi aroma. Aunque envidie a la humanidad básica con la que juegas con las mismas manos con las que antes me amabas a mi.
No lo haré.
Intentaré no sentarme en la arena a contar las veces que la marea sube y baja sin que tu me abraces, sin que vengas a volar conmigo o a nadar en un mar de besos. Aunque el mar me recuerde a tus besos y la arena a tu manera de amar.
Intentaré.
Y aunque se me vaya la voz, la vida y el brillo en la mirada, me resignaré a esperar a que pasen los veranos y primaveras y tal vez un día la brisa te susurre mi nombre al oído y recuerdes que una vez nos supimos amar... y sonrías.
Me resignare.



